Alicia “Chichi” Benavides (Foto: Oman Morí)

Alicia “Chichi” Benavides (Foto: Oman Morí)

Viernes 16 de Agosto 2019

Chichi Benavides: la historia de una de las primeras fotoperiodistas del Perú

Por: Oman Morí

 

Alicia “Chichi” Benavides comenzó a trabajar como reportera gráfica a comienzos de la década de los setenta. Primero durante siete años para la revista Oiga y posteriormente para Caretas en donde permaneció 13 años. A lo largo de esa experiencia ilustró con sus imágenes reportajes políticos y sociales, aunque sobresalió por sus retratos a diferentes personajes de la cultura peruana y latinoamericana. Ella es considerada como una de las primeras mujeres fotoperiodistas en el país, en una época donde solo existía la educación autodidacta en fotografía. En esta entrevista ella nos habla de sus inicios, de su relación con personajes de la cultura, así como de su posible regreso a la fotografía después de casi 20 años. En el marco de la exposición sobre su trabajo que se inaugurará el 24 de agosto en la galería El Ojo Ajeno del Centro de la Imagen.

 

“La verdad es que yo he hecho solo una exposición en mi vida, nunca he querido hacer otra. Ya que no consideraba que tenía las imágenes necesarias”, cuenta con modestia Alicia. Ella indica que cambió de opinión una vez que revisó su archivo de negativos después de recibir la propuesta de hacer una muestra por parte del director del Centro de la Imagen. “Roberto Huarcaya me llamó y me propuso que decida si quiero proceder con la muestra una vez que la escuela trate mis negativos, es decir, cuando los laven, quiten los hongos, y escaneen. Después del proceso vimos las imágenes y sí me pareció que había un buen cuerpo de trabajo, ahora ya tenemos una preselección de unas 50 fotografías”. Comenta Benavides.

 

Ella expuso por primera vez en los años ochenta, cuando trabajaba en la revista Caretas junto al crítico de arte Luis Lama. “Me dijo que la Municipalidad de Miraflores iba a abrir una galería de arte y me propuso que una de las primeras muestras sea mía. Cómo en esa época no existía mucho apoyo para la cultura, pensé que no se iba a concretar, pero faltando un mes Lucho me llama para confirmar mi presencia”, explica. “Para esa muestra, que consistía en retratos de varios personajes, propuse fotografiarlos de alguna manera que la imagen refleje su labor. Esto debido a que por ejemplo, en esa época, Julio Ramón Ribeyro no era muy conocido porque vivía en París, al igual que Blanca Varela, quién era conocida en los círculos intelectuales, pero no para la gente en general. Un retrato que recuerdo es el de Rodolfo Hinostroza, ya que llevé una cama a la playa y lo retraté allí, de esa forma se intuía que era artista, en este caso poeta”.

 

La muestra tuvo éxito en concurrencia, a partir de eso, ella recibió más propuestas para exponer sus retratos. “Estuve satisfecha con esa muestra, tuvo más éxito de lo que pensaba. Entonces de parte del círculo de artistas empecé a recibir continuas propuestas para hacer exposiciones, pero yo siempre me consideré más una fotoreportera que una artista”, indica.

 

Julio Ramón Ribeyro por Alicia Benavides

 

Retratista autodidacta

 

Chichi Benavides, como es conocida por sus amigos, comenzó en la fotografía de manera autodidacta. “Una vez le dije a un amigo que era diseñador gráfico, Jesús Ruiz Durand, que me enseñe un poco de fotografía. Después de tomar tres rollos como me había dicho, él vio los contactos, y mientras me daba pautas, me dijo que tenía buen ojo. Para mí fue como magia cuando la imagen aparecía en su cuarto de revelado, donde me enseñó todo el proceso y me dio autorización para ir practicar cuando quisiera”. De esta manera, Benavides, inició una relación maestro-alumno con el reconocido diseñador, pero su oficio se profesionalizó mediante la práctica de retratos a sus amigos artistas. “Empecé a retratar a los hijos de Fernando de Szyszlo, quién era muy amigo mío desde que yo tenía 19 años, mientras jugaban, quería practicar fotografía en movimiento. Le gustaron las fotos que tomé y me propuso que le haga un retrato para su próxima exposición de pintura, entonces lo fotografié delante de sus cuadros”.

 

Retrato por Alicia Benavides

 

Retrato que al poco tiempo la llevaría a comenzar su carrera como fotoperiodista, “a los meses, me encontré como Paco Igartua, el dueño y fundador de la revista Oiga. Fue ahí que le ofrecí mis servicios como fotoreportera de culturales, ya que me había dado cuenta que no tenían un fotógrafo para esa sección. En ese momento hacía tres meses que había comenzado con la fotografía, usaba la cámara de mi padre”. “Casualmente Igartua había visto el retrato que le había hecho a Szyszlo, entonces comencé a trabajar en Oiga en donde permanecí durante siete años”.

 

Durante los años setenta los medios impresos empezaban a contar cada vez más con un fotógrafo que le de un valor agregado a las noticias al ilustrarlas con sus imágenes. No obstante, como es de suponer, era un mercado en donde los hombres representaban el 100%, algo que no pasó desapercibido para Alicia. “Cuando recién empecé como reportera, todos eran hombres, yo era la única mujer. Era gracioso porque siempre me ofrecían ayuda para todo, como por ejemplo cargar mi equipo fotográfico, algo que nunca aceptaba ya que se podía perder. Igualmente, mi trabajo me encantaba, yo tenía 33 años y todo lo hacía con amor, a pesar que en muchas ocasiones me desvelaba en la redacción”.

 

Retrato por Alicia Benavides

 

Fotógrafa de personalidades

 

Alicia es reconocida por mantener vivos con sus retratos a buena parte de artistas de la época, no solo peruanos, sino también latinoamericanos. Resaltan nombres como el de Julio Ramón Ribeyro, Jorge Eduardo Eielson, Julio Cortázar, Rodolfo Hinostroza, Fernando de Szyszlo, quiénes posaron para su lente. “Por Gody (como le decía a su entrañable amigo Fernando de Szyszlo), conocí a gente importante de la cultura latinoamericana y en algunas ocasiones tuve la oportunidad de fotografiarlos. Una anécdota que recuerdo es que el día que conocí a Julio Cortázar, estábamos conversando en la casa de Gody, Blanca Varela estaba sentada frente a mí y dio la casualidad que Cortázar estaba a mi lado. Entonces Blanca bromeando le dice “Julio, no estés conversando con ella que no ha leído tus libros”, fue divertido”.

 

Blanca Varela por Alicia Benavides

 

Después Cortázar me propuso salir por el Centro de Lima para que lo pueda fotografiar, en ese momento solo tenía meses en la materia, y no tenía mucha experiencia. El mismo Julio para enseñarme me tomó varias fotos a mí”, comenta. Actualmente un retrato de Cortázar pertenece a la muestra.

 

Esperado retorno

 

Alicia considera que una de los factores que la convencieron para hacer una exposición en el Centro de la Imagen era que era un lugar para aprender fotografía, educación que no tuvo la oportunidad de obtener en su época.  “Blanca Varela era mi única amiga que fue a la universidad, como la mayoría de mujeres, yo no estudié nada, me casé a los 20 años y a los 25 ya tenía 5 hijos, eran otras épocas”, afirma la fotógrafa. Por motivos personales y profesionales (se dedicó a la docencia fotográfica en la Universidad Católica) Alicia Benavides hizo una pausa por cerca de 20 años en su labor fotográfica, hiato que culmina con su próxima muestra, y con la edición y publicación de un libro de fotografías de su hijo Pablo Balarín, quién siguió sus pasos en la fotografía.

 

Retrato por Alicia Benavides

 

“Es raro para mí regresar a la fotografía después de tantos años, me da mucha curiosidad como resultará esta exposición”, reflexiona Alicia. “Roberto (Huarcaya) me preguntó si me gustaría regresar a tomar fotos, si bien antes estaba más en contacto con el medio por mi labor, es una pregunta que me sigue dando vueltas en la cabeza”, comenta.

 

“Ser fotoperiodista me pareció un trabajo maravilloso, vi tantas cosas, conocí a tanta gente. Pero lo mas importante era la fotografía misma. Antes de venir a esta entrevista pensaba en qué diría si me preguntaran qué era para mí la fotografía, pues para mí es magia, puedes tener en las manos a alguien que murió hace décadas”, culmina Alicia.

 

Rodolfo Hinostroza por Alicia Benavides

 

Perfil

 

Danitza Laura Alicia Benavides Prado (1938), arequipeña, ha trabajado como fotoperiodista para la revista Oiga (1972-1979) y para la revista Caretas (1978-1991). En 1984 fue ayudante del fotógrafo suizo Fredo Meyerhenn en Berna, Suiza. Becada en 1986 por la UNESCO en el Programa Internacional del Desarrollo de la Comunicación, en el Instituto Nacional de Reportaje “Werner Lamberz” en Berlín, Alemania. Llevó estudios de fotografía en el Instituto Antonio Gaudí y en la PUCP. Asimismo, ha colaborado para las revistas nacionales Qué Hacer, Debate, La Tortuga, y Espejo y para las editoriales de la PUCP, Peisa, y el Fondo Editorial del Banco de Crédito. Sus colaboraciones internacionales comprenden medios como El Periodista (Buenos Aires), GEO (Hamburgo), Liberation (París), Newsweek (Nueva York), Washington Post (Washington), y Mother Jones (USA). Sus imágenes se encuentran en los libros de Fernando de Szyszlo y Adolfo Winternitz, así como en catálogos de gastronomía peruana y turismo. Durante tres décadas ha sido docente de fotografía en la facultad de arte de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

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