Jackie Parisier: “Mi trabajo es como un contramanifiesto a los tiempos que vivimos”

Por: Oman Morí

Jackie Parisier (Buenos Aires, 1968) ha dedicado gran parte de su obra al rescate y revalidación de archivos fotográficos provenientes de rollos no revelados adquiridos alrededor del mundo. Estos negativos, contenidos en el envase cilíndrico durante mínimo medio siglo, le sirven a la artista para hablar sobre la fragilidad de la memoria, sobre el paso del tiempo, y acerca de la fotografía analógica como metáfora de la naturaleza humana.

Conversamos con ella en el marco de su llegada a Lima para inaugurar su hasta ahora inédita muestra “Expired,” en la galería El Ojo Ajeno del Centro de la Imagen.


Jackie Parisier. Expired, 2017

Expired: una extraña revelación

“La imagen analógica puede permanecer durante décadas latente en el papel fotográfico, como una semilla en ámbar, o como un vestigio arqueológico que puede descubrirse siglos después. Lo que yo hago en este caso es germinar esas semillas históricas que fueron plantadas en una época muy remota y distante, descubriendo imágenes que ni el mismo fotógrafo pudo observar”, comenta Parisier sobre la motivación de su trabajo.

Expired, la muestra que será expuesta en Lima desde el 30 de mayo hasta el 26 de junio, se gestó a partir de la compra por parte de la artista de un rollo fotográfico de una cámara de reconocimiento, que normalmente se instalaba en los aviones de guerra a comienzos del siglo XX. Después del revelado, ella se dio cuenta con sorpresa que el piloto le había dado un uso cotidiano y familiar a una película creada originalmente para el espionaje en tiempos de guerra.

“Este soldado usó una cámara militar muy pesada y grande para fotografiar una especie de roadtrip familiar, me sorprendió mucho que lo pudiera lograr”, comenta la fotógrafa sobre su descubrimiento. “Es un rescate analógico de una semilla que fue plantada hace 90 años. Después de develar las imágenes que él nunca pudo ver, sentí que surgía una relación casi fantasmagórica entre el piloto y yo”, reflexiona Parisier.


Jackie Parisier. Expired, 2017.

Como en un juego con el tiempo, Jackie Parisier afirma que su labor está en culminar lo que el desaparecido fotógrafo comenzó hace casi un siglo. "Mi papel es el de consumar lo que el fotógrafo hizo hace décadas. Es por ello que para mí lo más importante es la actitud de poder rescatar y plasmar esta cápsula de tiempo, no tanto lo que dice la imagen en sí”.

Al interior de la galería, se podrá observar a lo largo de las paredes la disposición de un gran rollo de estas fotografías, que simboliza “una simbiosis entre el soporte que contiene la película, como un capullo, y el papel fotográfico”. Asimismo, Parisier eligió los colores de la famosa marca de películas fotográficas Kodak, para pintar la sala. “A manera de homenaje a esta marca hegemónica de la fotografía analógica”.

Days Old y el inicio de una exploración a la memoria

Jackie Parisier se encontraba estudiando diseño gráfico en la Universidad de Buenos Aires, cuando decidió trasladarse a Nueva York para seguir sus estudios en la Escuela de Diseño de Parsons. Allí descubrió su gusto por la fotografía en los cuartos de revelado mientras seguía unos cursos electivos. En 1990, después de conseguir su título en diseño con un minor en fotografía, se dedicó a la docencia, a seguir workshops de fotografía, y a experimentar con ella. Posteriormente ella logra su primera muestra individual llamada “Rapto” (2011), que mediante fotografías digitales y video objetos ya se percibía una inquietud existencial.

 

 

 

 

 

VIDEO: Jackie Parisier. Days Old, presentación

En ese contexto, y durante unas vacaciones a Nueva York, ella vive un episodio que marcaría la orientación de su obra. “En ese viaje, en un mercado de pulgas, compré una antigua cámara Kodak Brownie. Al abrirla unos días después me di cuenta que tenía un antiguo rollo Verichrome descontinuado, que había permanecido olvidado dentro de la cámara. Desde ese momento empecé a reflexionar acerca de la memoria perdida y de cuantos rollos expuestos sin revelar habría en el mundo.”

Jackie Parisier afirma que desde ese momento empezó a indagar y a comprar rollos en subastas, pero que nunca se imagino que se encontraría con los materiales que formarían parte del futuro de su trabajo fotográfico.

En el 2016 presentó en Buenos Aires “Days Old” un trabajo que se inició con la compra de un conjunto de rollos fotográficos tomados en los años 60 en Estados Unidos por un fotógrafo anónimo, quién nunca reveló las cientos de imágenes en su poder.

Antes de proceder al revelado, Parisier se intrigó por los contenedores de estas películas, que estaban catalogadas de una manera minuciosa y extraña, en donde las edades de los familiares del fotógrafo eran representadas por sus días de vida.


Jackie Parisier. Days Old, 2012-2016.

Su intriga por estos objetos, contenedores de recuerdos nunca antes vistos, la llevó a elaborar un cuidadoso método de trabajo. “En primer lugar fotografío los rollos como receptáculos, como cápsulas de tiempo. El rollo de foto permanece como un símbolo técnico del misterio, la espera y la irreversibilidad que integran nuestras vidas”, comenta la fotógrafa sobre su serie “Undeveloped” .

Después de fotografiar los contenedores de imágenes, Parisier fue atraída por el particular empaque que este personaje había hecho de su colección de imágenes desconocidas. “En lugar de desecharlos, elegí recuperar estos empaque en una serie de composiciones únicas, a la vez collages y objets trouvés, que exhiben y conservan intactas las auras de antaño”, explica la artista.


Jackie Parisier. Undeveloped, 2012.

Posteriormente, ella investiga diferentes técnicas y formas de lograr el mejor revelado de estas imágenes. “Existen muchas complejidades cuando se revela un material tan antiguo, por lo que hay que ser bastante minucioso e ir de a pocos. Por un lado está el tema de la expiración del material que posee químicos degradados, que han sido alterados de una manera desconocida a través de los años. En este proceso interviene bastante el azar, se tiene que apostar por el mejor proceso y esperar un buen resultado”, comenta Parisier sobre el proceso.

La nostalgia y el pasado como motor de investigación

Si bien ella orienta gran parte de su trabajo al estudio de archivos, también hace continuamente muestras de sus propias imágenes, que igualmente guardan una relación con el pasado. “Me gusta ir a mercados de pulgas y comprar cámaras antiguas de más de medio siglo cada una. La veo como un objeto singular y único que va a producir una imagen irrepetible. Usándolas con rollos actuales, estos artefactos del pasado me sirven para experimentar”. Este es el caso de su muestra “Coloide”, en donde emplea estas cámaras para fotografiar en diferentes destinos y buscar resultados inesperados. “La serie “Coloide” se inicia como desprendimiento paralelo del proceso de "Days Old", llevando cámaras antiguas de cajón a distintos destinos para experimentar múltiples exposiciones bajo la idea de lograr una especie de efecto Tyndall”, comenta.

 


Jackie Parisier. Coloide, 2015.

Independiente del formato, la obra de Jackie Parisier está motivada por una nostalgia hacia el pasado y su relación con el presente. “Desde que nacemos tenemos una relación con el pasado, que en mi caso nace desde una nostalgia. Cuando empecé a trabajar con estos materiales dejé de teñirme el pelo como una elección para transitar en esta vida. Estamos constantemente entre el pasado y el futuro, tratando de vivir en el presente”. Esta búsqueda también se vislumbra en su muestra “Recollections”, en donde relaciona ciertas fotografías con objetos que también tienen una relación con el recuerdo. “Las llaves de puertas de casas en las que uno vivió, los dientes de los hijos, flores secas guardadas en libros, o descoloridos mechones de pelo. Estos son objetos que, como las fotografías, mantienen una relación especial con la memoria, secundándola algunas veces, y otras modelándola”, analiza Parisier.


Jackie Parisier. Recollections, 2017.

La belleza en la degradación natural

Como una persona que envejece, la película dentro del rollo fotográfico continúa su revelado a lo largo del tiempo, desgastándose y produciendo efectos muchas veces impredecibles. “Lo analógico se degrada ya que está sometido a las leyes de la naturaleza. Por lo que es imposible saber si de acá a 200 años alguna película descubierta todavía conserve sus imágenes. Es una pregunta para el futuro, es adelantarse casi a un recurso arqueológico”, comenta Parisier. Esta degradación química e inevitable en el tiempo es un factor que es explorado por el trabajo de la fotógrafa. “¿Qué va a pasar dentro de mil años con un negativo que aún no ha sido revelado? ¿Conservará esa potencia de la imagen?”, se pregunta.


Jackie Parisier. Days Old, 2012-2016.

Parisier continuamente relaciona estos conceptos con la fotografía digital. “Una de las características de la fotografía digital es la inmediatez, el contacto con la imagen es instantáneo. La transcripción de una imagen a código hace que esta sea eterna y puede ser reproducida por cualquier tecnología post analógica”. Ella plantea que su aproximación a la fotografía analógica nace como una posición contra los tiempos actuales, “estos largos procesos en los cuales me sumerjo, son como un contramanifiesto a los tiempos en los que vivimos, en donde todo es inmediato y efímero. Existe una sobreproducción de imágenes que se reproducen como hormigas”.

Si bien Jackie Parisier no pretende enfrentar a la fotografía analógica con la digital, ella encuentra particularmente interesante la concepción del paso del tiempo en cada una de ellas. “La percepción del tiempo es diametralmente opuesta en los dos soportes. Yo encuentro belleza en esta degradación natural de la imagen analógica, ya que te sumerge en algo muy profundo y oscuro”, concluye.


Jackie Parisier. Expired, 2017.

 

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