La animación como forma de expresión y comunicación

La animación como forma de expresión y comunicación

Lunes 16 de Diciembre 2019

La animación como forma de expresión y comunicación

Por: Oman Morí

La temporada de verano es el momento ideal para guiar y motivar a los niños a experimentar con distintas disciplinas relacionadas a la imagen. Prácticas lúdicas y creativas que invitan a los jóvenes a descubrir nuevos hobbies o posibilidades de carrera en el futuro. Es por ello que el Centro de la Imagen anuncia el lanzamiento de cuatro talleres para niños que cubren desde la fotografía básica hasta la animación artesanal. Creación de personajes animados, Dibujo animado y stop motion, Efectos especiales para películas animadas, y Fotografía para niños, son los talleres que se dictarán a partir de la primera semana de enero 2020.

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Martín Aramburú (izquierda) dando un taller

Entiendo las posibilidades de la imagen
 

“Pasarla bien y divertirse es muy importante para que un niño esté motivado y aprenda” comenta Martín Aramburú, profesor del curso Efectos especiales para películas animadas. “El objetivo principal es que los niños pasen un buen rato y aprendan con juegos relacionados a la animación”, recalca Martín quién tiene cerca de una década enseñando animación tradicional a niños en distintas regiones del Perú. “Uno tiene que analizar los gustos particulares de cada niño, tal vez a uno le gusta más dibujar y a otro tomar fotografías, de esta manera posiciono a los niños en distintos papeles según su personalidad, siempre procurando que la pasen bien”, indica. Para ello, el curso está orientado como una introducción al mundo de la animación, es por eso que tiene dos partes, la de stop motion y la del dibujo animado. “Mi enseñanza está basada en toda la experiencia que he tenido haciendo talleres a niños desde el 2010, y creo que con esta serie de ejercicios ellos tendrán una idea general de cómo funciona la animación tradicional”, comenta.

 

 

 

 

 

 

 

 

El taller, que consta de 24 horas repartidas en 12 sesiones de 2 horas, repasará de manera práctica distintas técnicas de la animación empleadas en producciones de cine. Entre ellas se encuentra la pixilización, técnica sobre cuerpos humanos donde se realizan efectos de ilusión, o la utilización de la conocida pantalla verde para realizar ejercicios de animación. Asimismo, se realizarán composiciones jugando con las escalas y las perspectivas, utilizando también de manera básica programas de edición como el Photoshop, After Effects, o Premiere. “Los niños entenderán a través de estos ejercicios, el proceso de creación de ilusiones en el cine, acercándoles la posibilidad de mirarlo con otros ojos y entendiendo sus posibilidades”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Herramienta alternativa de comunicación

 

De manera teórica el curso posicionará a la animación tradicional como una forma de expresión alternativa, pero sobre todo de comunicación, “desde que estudié animación en España, tuve la intención de usarla como una herramienta comunicativa, por lo tanto, me interesaba compartir esas técnicas y transmitírselas a los jóvenes y niños”. Con este objetivo en mente, Martín Aramburú creó “Proyecto de animación para la juventud”, un plan para enseñar estos procedimientos, que ganó la subvención en dos ocasiones de parte de la Agencia de Cooperación Española, para dictar talleres en el Perú. “Estuve haciendo pequeñas giras en distintas provincias del país, llevando la herramienta de la animación y enseñándosela a los niños. La idea era que ellos, a través de estas técnicas, cuenten su experiencia de vida en su lugar de origen, así como su cultura, para poder transmitir eso a otros lugares”, comenta. Para ello, Martín buscó acercarse a lugares que mantuvieran una arraigada identidad cultural, “mi idea originalmente fue viajar a lugares donde había características culturales particulares, tales como las etnias amazónicas, la afrodescendencia en Chincha, o la cosmovisión andina en el Cusco”.

 

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Imagen de Martín Aramburí

El stop motion y los dibujos animados

 

Martín es socio del también artista Diego Vizcarra, con quien maneja la productora de animación tradicional “El Encanto”. Vizcarra es el encargado de dictar dos talleres para niños este verano, uno orientado al stop motion en figuras animadas y el otro en la creación de personajes animados a través de la escultura y el stop motion. En el primer taller se utilizará como base la técnica del stop motion, que consiste en fotografiar un objeto a medida que este es desplazado por el espacio, creando así una secuencia fotográfica en la que se genera la ilusión de movimiento. Mientras que en el segundo se explorarán técnicas relacionadas a la escultura que nos permitirán construir y animar a personajes a través del stop motion. “Estos cursos son para cualquier niño que le guste dibujar y tenga la motivación para jugar con estos procesos. Yo que hago tantos talleres en lugares alejados, soy de la filosofía que cualquiera puede aprender, sin importar si sabe dibujar o no”, comenta Martín. Él, junto a Diego Vizcarra, a través de su productora ganaron los premios de financiamiento cultural otorgado por la Dirección del Audiovisual, la Fonografía y los Nuevos Medios (DAFO), y se encuentran en la producción de lo que sería el primer largometraje de stop motion realizado en el Perú, titulado Cabeza Negra.

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Martín Aramburú, perfil

 

Después de estudiar Comunicación Audiovisual en la Universidad Católica, Martín Aramburú residió en Madrid durante 8 años, especializándose en Dibujo Animado (2D) y Stop Motion en la escuela ARS Animación. Además, estudió Escultura en la escuela de Artes y Oficios de La Palma. Ha realizado varios cortometrajes de animación: Pasajero (2005), Ladrón (2006), Mujer Boa (2006), El entierro de los gatos (2009 – Premio a mejor animación y mejor corto en Festival de Cine de Lima), Kené (2010); que han sido expuestos en Festivales, Museos y Centros Culturales. Desde el 2008 ha realizado talleres de animación en distintas regiones del Perú, a través de la creación de la Asociación Cultural Psicopompo Perro Negro, con la cual ganó durante dos años consecutivos la subvención CAP de la Agencia de Cooperación Española. A través de eso, impartió talleres de animación en Lima, Nasca, Chincha, Huancayo, Cuzco y Pucallpa. Hace cuatro años regresó a residir en Lima, donde desarrolló TERRARIO (Mención honrosa en el concurso de cortometraje experimental DAFO 2016) una instalación de video formada por varios videos de animación que corren en paralelo con música de Tomás Tello. Terrario fue inaugurado en la galería La Polaca de Barranco y luego exhibido en el Espacio Fundación Telefónica y en la Sala Luis Miró Quesada de Miraflores. Actualmente se encuentra realizando un proyecto de largometraje de animación ganador del premio de Desarrollo de DAFO.

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