Miércoles 07 de Junio 2017

Las mejores fotos del mundo

Por: Carlo Trivelli

Del 23 de junio al 13 de julio Lima será la segunda ciudad latinoamericana en recibir este año la exposición con las fotos ganadoras de los premios World Press Photo 2017, uno de los galardones más importantes del mundo en el ámbito del fotoperiodismo.

Después de más de una década, World Press Photo –que es vista anualmente por unos 4 millones de personas en 45 países de todo el mundo– vuelve a nuestra capital, gracias a la Embajada de Holanda y al Centro de la Imagen, para presentarse en la Sala de Arte Moderno (SAM) de Larcomar.

La muestra reúne las imágenes ganadoras de los tres primeros premios tanto para fotos individuales como para series en ocho categorías distintas: Temas contemporáneos, Vida cotidiana, Noticias generales, Noticias del momento, Proyectos de largo plazo, Naturaleza, Gente y Deporte. Estas han sido elegidas por un riguroso proceso de selección a cargo de fotógrafos, curadores y personalidades del mundo del fotoperiodismo de diferentes nacionalidades, que se reúnen a lo largo de dos semanas para deliberar. En esta ocasión, tuvieron que elegir entre 80,408 imágenes pertenecientes a 5,034 fotógrafos de 126 países.

La foto ganadora

La imagen galardonada como mejor fotografía del año fue tomada por el fotógrafo turco Burhan Ozbilici –que también ganó el primer premio en la categoría de Noticias del momento– que muestra cómo Mevlüt Mert Altintaş, un policía de 22 años de edad, asesinó al embajador de Rusia en Turquía, Andrey Karlov, en una exposición de arte en Ankara el 19 de diciembre de 2016. Altintaş hirió a otras tres personas antes de ser asesinado por oficiales de policía en un tiroteo. Ozbilici es un fotógrafo de The Associated Press con sede en Estambul.

Mary F. Calvert, miembro del jurado, explicó sobre la elección de la fotografía ganadora: “Fue una decisión muy difícil, pero al final sentíamos que la Imagen del Año hablaba realmente del odio de nuestro tiempo. Cada vez que la fotografía de Ozbilici aparecía en la pantalla, uno casi tenía que retroceder porque es una imagen tan explosiva… realmente sentimos que cumple con la definición de lo que es la Fotografía del Año de World Press Photo”.

João Silva, otro de los miembros del jurado, añadió: “Ahora veo el mundo marchando hacia el borde de un abismo. En esa foto vemos a un hombre que ha alcanzado claramente un punto de ruptura y su declaración es asesinar a alguien a quien realmente culpa, a un país que culpa por lo que está sucediendo en otra parte de la región. Siento que esta imagen me habla de esto pero también de lo que está sucediendo en Europa, de lo que está sucediendo en América, de lo que está sucediendo en el Lejano Oriente, en el Medio Oriente, en Siria... Es el rostro del odio”.

Imágenes que harán historia

En cada una de las categorías, el jurado selecciona las imágenes en términos de la precisión, la imparcialidad y el atractivo visual de las reflexiones que las imágenes nos proponen acerca del mundo actual. En el caso de las imágenes individuales que han sido premiadas, a estas características se les suma el poder de síntesis, en un solo cuadro, de una situación a menudo tremendamente compleja.

Entre las ganadoras de este año podemos señalar la fotografía “Las víctimas silenciosas de una guerra olvidada”, de Paula Bronstein, quien nos muestra a una mujer que llora sobre el cuerpo inocente de su sobrino de dos años, Shabir, víctima de los bombardeos de los que todavía es objeto la ciudad de Kabul, en Afganistán. Pero no todo es conflicto en los premios World Press Photo, como lo demuestra la imagen “El sudor hace campeones” de Wang Tiejun que nos enseña a un grupo de pequeñas gimnastas de la escuela de Xuzhou, en China, que deben soportar los rigores físicos de un duro entrenamiento para poder llegar a ser competitivas.

Por su parte, Noel Celis refleja todo el hacinamiento en que viven los presos en la cárcel más poblada de Las Filipinas con una magistral toma cenital. Francis Pérez nos conmueve con la imagen de una tortuga de mar atrapada en los restos de una red de pesca. A su vez, la influencia de Fidel Castro sobre la población cubana parece vivir aún, a pesar de la muerte del histórico líder, en la fotografía de Kristina Kormilitsyna titulada “Fidelidad”.

 

 

Grandes historias

Pero los premios otorgados por World Press Photo no van solo para imágenes individuales. El arte de la narración  y el reportaje también son premiados, como en el caso del ensayo fotográfico “Cuba, al borde del cambio” del chileno Tomás Munita, que nos muestra distintos aspectos de la vida en Cuba luego de la muerte de Fidel Castro, o “Nos matan como a animales”, que da cuenta de los desmanes en que se está incurriendo en la guerra frontal contra el narcotráfico declarada por el presidente filipino Rodrigo Duterete desde su ascenso al poder hace un año.

 

También hay trabajos a largo plazo, como el de Hossein Fatemi quien ha pasado más de 10 años fotografiando a la juventud iraní, que se debate entre la modernidad que ven por televisión e Internet y las imposiciones del gobierno de su país, un lugar en que el 60% de la población es menor de 30 años y por tanto no tiene recuerdos de la transformación de su país en un estado teocrático con el ascenso del Ayatollah Khomeini en 1979.

Otra historia de largo aliento es la que narran las imágenes de Valery Melnikov quien nos narra “Los días negros de Ucrania” en que se ven sumidas las regiones de Donetsk y Luhansk tras la guerra que han iniciaron al autoproclamarse repúblicas populares independientes (y pro rusas) y alzarse contra el estado ucraniano luego de la anexión rusa de Crimea en 2014.

Afortunadamente hay mucho más que guerra y política en las historias que premia World Press Photo. Así lo demuestran historias humanas como la de Muddy York, el primer equipo de rugby de la región de Toronto que incluye jugadores homosexuales, como parte de una campaña para eliminar estereotipos. O las enternecedoras imágenes de los encargados de cuidar a los osos panda de la reserva de Wolong, en Sichuan, China, que deben trabajar disfrazados para que los pequeños panda que luego devolverán al bosque no se acostumbren a la presencia humana.

 

La exposición estará abierta al público del viernes 23 de junio al jueves 13 de julio en la Sala de Arte Moderno de Larcomar (Malecón de la Reserva 610, Nivel B, Miraflores), de lunes a domingo de 11 a.m. a 10 p.m. El ingreso es completamente libre.

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