Viernes 02 de Agosto 2019

Paz Errázuriz: “Al igual que mis retratados, siento una necesidad por pertenecer”

Por: Oman Morí

Paz Errázuriz (Santiago, 1944), es una de las fotógrafas más destacadas y de mayor trascendencia en Chile. Desde sus inicios en los años ochenta, su obra ha tenido un especial énfasis en mostrar personajes, oficios, y maneras de vida, muchas veces invisibilizadas o estigmatizadas por el gobierno o la sociedad. Mediante la utilización del retrato en blanco y negro, Errázuriz logra imágenes crudas pero a la vez poéticas, rodeadas de una estética particular. Desde Santiago, conversamos con ella sobre su obra, mirada, y la búsqueda detrás de sus imágenes.

En el 2017 ganó el principal premio para un artista en Chile: el Premio Nacional de Bellas Artes, siendo la primera vez que este galardón recae en la fotografía y la octava vez que una mujer lo gana, de las 53 ediciones pasadas desde 1944. Sobre esto ella recalca que “las mujeres constantemente han sido presentadas como minoría en todos los ámbitos, no solo en la fotografía. Pero finalmente sucedió lo del Premio Nacional de Artes Visuales, que igualmente sigue representando una minoría frente a las veces que el premio le ha sido otorgado a artistas hombres. En mi obra creo que he propuesto una mirada a partir del hecho de ser mujer, eso no ha afectado mis imágenes pero me ha permitido construirlas”.


Serie “Mujeres” de Paz Errázuriz

La trascendencia del fotolibro

Paz Errázuriz llegará a Lima en agosto invitada por el Centro de la Imagen para recibir un homenaje, junto a Graciela Iturbide y Chichi Benavides en el marco de la feria Lima Photo. Asimismo, participará como jurado en el I Premio de Fotolibros Centro de la Imagen. “La instancia para ser jurado me parece muy interesante, ya que me permitirá conocer diversos proyectos fotográficos internacionales”, indica.

A lo largo de su trayectoria, Paz ha mantenido una estrecha relación con el formato del fotolibro: “He trabajo mucho el formato editorial, no obstante la idea de fotolibro es reciente, antes no existía ese concepto, solo se hacían libros”, comenta. Ella ha publicado en años recientes varios libros de fotografía, entre ellos "La manzana de Adán", "El infarto del alma" u "Ojos que no ven”. Sobre las diferencias, según su criterio, entre el fotolibro y una exposición, ella sostiene que “el libro trasciende, la exposición tiene un tiempo y una fugacidad para cada espectador que la visita, mientras que el libro tiene la permanencia y puede ser revisado constantemente. El espacio que tiene la fotografía en el libro, es muy diferente a la que tiene en el muro. El libro debe pensarse desde un concepto editorial, mientras que la fotografía expuesta tiene una relación más independiente y más libre”, explica Errázuriz.


Serie “La manzana de Adán” de Paz Errázuriz

“Manzana de Adán” fue una serie lograda entre 1982 y 1987. En ella se retrataba la vida de personas trans trabajadoras sexuales en el contexto de la dictadura militar. Errázuriz visitó prostíbulos de Santiago y Talca, explorando como estas manifestaciones sexuales permanecían vivas pero clandestinas y reprimidas tanto por el contexto político como por la aparición del VIH.

Posteriormente, a comienzos de los años noventa, Paz Errázuriz junto a la escritora Diamela Eltit, iniciaron una investigación acerca del amor, las enfermedades mentales, y la pobreza. Organizado entre relatos y fotografías, la obra titulada “El infarto del alma”, consistió en retratar a parejas que permanecían internadas en un hospital psiquiátrico en Valparaíso. Sus imágenes demuestran como la dinámica del afecto sobrevive en un contexto adverso de miseria, abandono, y represión médica.


Serie “El infarto del alma” de Paz Errázuriz.

Al respecto de esta publicación, Eltit propuso una definición de la obra de Errázuriz: “Su mirada transita jugando con los códigos. Por una parte recoge la presencia de unas ciertas figuras ya legendarias en el registro del trastorno urbano, pero, y eso es lo crucial en su trabajo, su mirada traspone la carencia física, la resta mental, el misterio y los dilemas que organiza la sexualidad para abrir unas cuantas interrogantes sobre los espacios y los cuerpos, sobre los territorios poblados y los eriazos sociales. 

Por su parte, “Ojos que no ven”, el último libro de Errázuriz publicado en julio de este año, consistió en una investigación interdisciplinaria sobre la ceguera. Hecho junto al biólogo y escritor Jorge Díaz, en él se cuestionan los estereotipos sobre las personas invidentes en una sociedad centrada en la visión. Trabajando junto a comunidades de ciegos, la fotógrafa otorga con sus imágenes una poética realista, que junto los textos de investigación científica, ofrecen un panorama alterno de lo que significa no ver.


Serie “Ojos que no ven” de Paz Errázuriz.

La otredad o marginalidad

A lo largo de los años, el trabajo de Errázuriz ha sido definido como un estudio de lo marginal, de lo abyecto y rechazado por la sociedad. Ella, en reiteradas ocasiones, se ha opuesto a estos términos por considerarlos simplistas. “Es cierto que esos conceptos suelen aparecer, no obstante nunca me han hecho sentido, porque me pregunto desde donde surgen, quien puede definir lo que es el otro o que el otro es lo marginal, yo lo siento más como un espejo, una búsqueda, mirar, mirarse y ser mirada en distintos lugares, por diferentes personas. Entonces mi motivación se vincula con eso, con salir del yo, estableciendo relaciones y preguntas a partir de la mirada”.

Asimismo, a través de los años, Errázuriz se ha percatado de la estrecha relación entre la temática de su obra y su propia psicología e inquietudes. “Siempre he pensado que la fotografía tiene que ver con quien la registra. En mi caso todas mis series inevitablemente responden a mis deseos, intereses y obsesiones”, comenta.


Serie “Antesala de un desnudo” de Paz Errázuriz

“Considero que al mirar los cuerpos de obras de otros artistas con trayectoria siempre es posible ver que hay ciertas insistencias. Esto lo he visto con el tiempo en mi trabajo, antes me enfocaba en hacer las series que me interesaban, sin necesariamente pensar si había algo en común con lo anterior, ahora me doy cuenta que hay un leitmotiv entre todas ellas. Esto tiene que ver con una necesidad que yo siento por pertenecer como lo hacen mis retratados, todos ellos pertenecen a comunidades y tienen formas de vida particulares. Hay una frase de Clarice Lispector que me gusta mucho: 'Y entonces lo supe, pertenecer es vivir'”, indica.

Desde su primera muestra en 1980, Errázuriz ha considerado que en su trabajo existe un constante apego hacia los sujetos y realidades que aborda, convirtiendo el cierre de una obra en un proceso complicado. “Es muy difícil declarar algo como finalizado, es lo que más me cuesta, por eso mis series duran años y hay algunas que siguen en proceso. El desapego es doloroso y hay un sentimiento de abandono, una nostalgia que queda. Por ejemplo, el encargo tiene un tiempo, mientras que mi trabajo autoral siempre es extenso”.


Serie “Tango” de Paz Errázuriz

“Siempre hay imágenes posibles”

Paz no es ajena al advenimiento de la imagen digital ni a la actual saturación de imágenes que nos brindan los teléfonos inteligentes y las plataformas sociales. “A partir de la actual saturación, a mí me pasa que cada vez tomo menos fotos, es como que soy más económica con las imágenes. Creo que la saturación ha generado socialmente un cambio en la mirada, pero no lo veo como algo terrible, son las nuevas condiciones. Las imágenes actualmente no tienen comas, ni espacios en blanco, ni puntos aparte”, sostiene.

Errázuriz vislumbra con entusiasmo el cambio de orientación en la concepción de la imagen. “Me ha pasado que al escuchar a estudiantes de fotografía noto que hay una preocupación, ya que creen que el gran flujo de imágenes agota las posibilidades. No obstante me parece que lo único que se agota es la imaginación, puesto que siempre hay imágenes posibles”, sentencia.


Serie “Circo” de Paz Errázuriz

Paz Errázuriz estudió educación en el Cambridge Institute of Education, Inglaterra, en 1966, y luego en la Universidad Católica de Chile, en 1972. En esos años comienza a instruirse de manera autodidacta en la fotografía, trabajando para medios periodísticos, tales como la revista Apsis. En ese contexto, en 1980, realiza su primera muestra individual titulada “Personas”, en el Instituto Chileno-Norteamericano de Cultura. En 1993 complementa su formación como fotógrafa en el International Center of Photography de Nueva York, donde participa en un curso de copiado en laboratorio.

Fue unas de las fundadoras de la Asociación de Fotógrafos Independientes AFI, organismo que tenía la intención de documentar la vida de los habitantes chilenos durante la dictadura pinochetista.

Ha sido becada por la J. S. Guggenheim Memorial Foundation (1986), la Fundación Andes (1990), la Comisión Fulbright (1992) y el Fondart (1994 y 2009).

Su trabajo ha sido expuesto en Chile e internacionalmente destacando su exposición Réplicas y Sombras en la sala de Fundación Telefónica en Santiago 2004, en la Bienal de Venecia 2015 y la retrospectiva Adentro-Afuera en la Fundación Mapfre de Madrid 2015-2016.

Ha recibido el premio Ansel Adams, otorgado por el instituto Chileno Norteamericano de Cultura, en 1995, el Premio a la Trayectoria Artística del Círculo de Críticos de Arte de Chile en 2005 y el premio Altazor en 2005.

En 2014 recibió el galardón Orden al Mérito Pablo Neruda y el Premio PhotoEspaña en 2015. En el 2017 recibe el Premio Nacional de Bellas Artes. Su obra se encuentra en colecciones particulares y los museos Guggenheim, Moma, Tate gallery y Museo Nacional de Bellas Artes, Chile.


Serie “Ojos que no ven” de Paz Errázuriz.

 

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