Martes 03 de Abril 2018

Recordando a Fernando La Rosa

Por: Carlo Trivelli

Fue la figura fundacional de la fotografía artística en el Perú contemporáneo. Fernando La Rosa, fallecido el pasado mes de noviembre, a los 74 años, en Macon, Georgia (EE.UU.), ha dejado un recuerdo imborrable tras de sí. Como manera de recordarlo, Roberto Huarcaya, Mario Montalbetti y Frances de La Rosa organizaron la exposición “La segunda imagen”, un homenaje fotográfico y documental a Fernando.

La exposición reúne 36 imágenes de la vasta producción de La Rosa pertenecientes a las colecciones particulares de algunos de sus amigos más cercanos en Lima. Además, incluye retratos de Fernando realizados por varios de sus amigos, material documental de Secuencia Fotogalería y varias de las publicaciones que recogen la obra de La Rosa de forma impresa. Asimismo, para que los asistentes a la exposición pudieran llevarse un recuerdo, se imprimió una serie de cinco de sus imágenes en formato postal y una separata que recoge sus reflexiones sobre la fotografía, tituladas precisamente “La segunda imagen”, así como un conjunto de recuerdos de su relación con el fotógrafo estadounidense Minor White.


Fernando La Rosa, Gulf of Mexico I, 1998.

Su encuentro con White marcaría de manera particular el derrotero de Fernando en la fotografía. En su texto se lee: “La revista ‘Camera’ publicó un portafolio con imágenes de Minor (en enero de 1972) y estas imágenes generaron en mí una pasión movilizadora muy fuerte. Subsecuentemente le escribí pidiéndole consejo y ¡me contestó en una carta! Me dijo que le enviara un conjunto de mis fotografías para revisarlas y a partir de ahí comenzamos un diálogo crítico en el que yo le enviaba fotos y él me las devolvía con comentarios e ideas sobre cómo experimentar con ellas. Continuamos la correspondencia a lo largo de un año y luego lo invité a visitar el Perú. El 11 de agosto de 1973 lo recogí del aeropuerto de Lima. Minor, Billy Hare y otros viajamos a Paracas y Huaraz a fotografiar”.


Javier Silva y Armida Testino observan el material documental reunido para La segunda imagen durante la inauguración de la muestra. Foto: Jessica Alva.

De esa experiencia surgiría la posibilidad de ir a estudiar con White al MIT. Sería un intenso año de aprendizaje que marcaría a Fernando profundamente y no solo en cuanto a su trabajo fotográfico. En sus notas también se lee: “La generosidad de Minor me impactó y germinó mi deseo de regresar a Lima a enseñar fotografía”.

Las clases que comenzaría a impartir en Lima derivarían en un proyecto mayor que incluía sesiones de comentario y crítica de imágenes, exposiciones y, más adelante, la apertura de Secuencia Fotogalería, la primera galería dedicada exclusivamente a la fotografía en el país. Allí, Fernando presentaría el trabajo de destacados fotógrafos estadounidenses como Aaron Siskind, Harry Callahan y David Ulrich, así como muestras de fotógrafos peruanos de gran importancia histórica como Martín Chambi y Sebastián Rodríguez. La galería sería, además, el centro a partir del cual iría cobrando forma el trabajo de una generación de jóvenes fotógrafos peruanos, muchos de los cuales son los amigos que han contribuido con imágenes para esta exposición: Mariella Agois, Roberto Fantozzi, Javier Ferrand, Billy Hare y Javier Silva, entre otros.


Fernando La Rosa, Ventana III, La Perla, Callao, 1976.

Con ello, Secuencia se convertiría en espacio en el que comenzaría a desarrollarse la fotografía artística peruana contemporánea, que tendría a Fernando como figura central, tal como queda evidenciado en este texto de Fernando Castro: “Además de enseñarnos las técnicas para revelar y copiar meticulosamente bien, La Rosa nos enseñó el poder transformador de nuestra mirada como nadie lo había hecho antes. Esta afirmación no es una mera hipérbole. Fernando demostró con sus propios trabajos cómo un objeto ordinario se vuelve luminosamente significativo en la copia final. En cierto sentido, él hacía con la fotografía lo que la poesía hace con el lenguaje. Cuando entendí este aspecto de su trabajo, vi con claridad lo lejos que estaba de la fotografía documental. Si la fotografía documental es el correlato de una afirmación factual o la defensa de una causa, el trabajo de La Rosa es más como una pregunta abierta, una epifanía, un viaje o un poema”.


Fernando La Rosa, Malecón Balta, Miraflores, 2010.

Fernando dejaría el Perú en 1979 para proseguir con su carrera en Estados Unidos. Allí estudiaría y seguiría fotografiando, además de continuar con su vocación docente. Enseñaría en el Parsons School of Design (Nueva York y República Dominicana), en Tulane University (Nueva Orleans) y, en el último tramo de su vida, en Wesleyan College (Macon, Georgia), junto con Frances, su compañera por más de 30 años. Aquí, lo seguimos extrañando.

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